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Porqué no ir al huesero o quiropráctico cuando existe fractura de cadera, explica el Dr. @CBaquedano_V

Hace unos días, un amigo sufrió una caída al salir del baño; al caer se golpeó la cadera, lo que le ocasionó fractura de la cabeza del fémur. Por este motivo tuvo que ser sometido a una cirugía para sustituir el hueso dañado con una prótesis. En un instante, la vida de mi amigo tuvo un cambio radical, que significa muchos días en cama, un proceso de rehabilitación lento y doloroso, así como la modificación en su estilo de vida al cancelar planes y proyectos.

El fémur es el hueso más largo del cuerpo, el cual se encuentra localizado entre la cadera y la rodilla. La articulación de la pelvis es llamada coxofemoral y es el sitio más frecuente de fracturas entre adultos mayores a 60 años, con un mayor predominio en las mujeres. Esta fractura se conoce como fractura de cadera.

Los especialistas en traumatología y ortopedia, nos enseñan en sus ponencias, que mientras más edad tienen los adultos, mayor es el riesgo a sufrir este tipo de fracturas. Incluso, se comenta que no se sabe si es una caída la causa de la fractura de cadera o al romperse la cadera se produce la caída. También se puede presentar por golpes directos en la articulación coxofemoral.

Posterior al golpe o caída, los síntomas que nos pueden hacer sospechar de una fractura de cadera son dolor intenso, hinchazón o edema de la pierna así como dificultad o imposibilidad de mover la pierna, ponerse de pie o caminar.

Cuando esto sucede, lo más adecuado es acudir al médico, quien mediante estudios radiológicos (radiografía o resonancia magnética) determinará la presencia de fractura de cadera y la clasificará. La clasificación se utiliza para determinar el tipo de tratamiento al que se someterá al paciente.

La clasificación de las fracturas de cadera es la siguiente
-Tipo I: Fractura incompleta o en abducción (impactada en valgo).
-Tipo II: Fractura completa sin desplazamiento.
-Tipo III: Fractura completa, parcialmente desplazada, menos de 50%.
-Tipo IV: Fractura completa, pérdida del contacto entre los fragmentos.

Como podemos observar, mientras más alta sea la clasificación de la fractura, más grave es y por consiguiente, más reservado es su pronóstico.
Se recomienda que por ningún motivo se acuda a hueseros o quiroprácticos, pues la manipulación de una articulación dañada puede condicionar una complicación de la fractura.

De igual forma, es importante acudir con urgencia al médico pues puede existir una necrosis avascular de la cabeza del fémur al interrumpirse el flujo sanguíneo que nutre a dicho hueso.

Aunque la degeneración del hueso en el ser humano es un proceso natural, cabe recalcar que existen enfermedades que pueden favorecer la presencia de fracturas de cadera. La pérdida acelerada de la masa ósea, que se conoce como osteoporosis, puede estar condicionada por factores tales como el uso crónico de drogas que debilitan el hueso, entre éstas están los glucocorticoides, la heparina, la warfarina, la fenitoína, el metotrexato. De la misma manera, llevar un estilo de vida sendentario hace los músculos y huesos más débiles, así como la deficiencia de vitamina D y la menopausia, conllevan a esta enfermedad al relacionarse con la pérdida de masa ósea. Otro padecimiento que facilita la fractura de cadera es el mieloma múltiple ya que afecta directamente a los huesos. Asimismo ciertos hábitos como el tabaquismo y el alcoholismo están asociados esta condición ósea.

También una situación que se debe tener en cuenta en este tema es el consumo de ciertos medicamentos, a decir, aquellos que causan somnolencia, los que reducen la presión arterial o los que disminuyen los reflejos, a que aumentan el riesgo de caídas debido a que la persona está disminuida en su capacidad de reacción o de atención.

Es importante conocer todo lo anterior para prevenir esta fractura acorde a la edad, el género y el estilo de vida. Sin embargo, un aspecto que se debe tomar en cuenta es que los pacientes que han sufrido una fractura de cadera pueden cursar con ansiedad o depresión al limitarse sus actividades de forma temporal.

En consecuencia es imprescindible concientizarlos que es determinante tener paciencia en su tratamiento y rehabilitación con la finalidad de lograr una recuperación total. De igual forma, es recomendable que el paciente mantenga un peso ideal que evitara la sobrecarga articular.

Otro punto que se debe considerar, en especial para las personas mayores, es la prevención de accidentes. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) nos da las siguientes recomendaciones para la prevención de caídas:

En la casa, evitar la presencia de objetos en el suelo con los que se pueda tropezar, además de usar zapatos con suelas antiderrapantes. Mejorar la iluminación y utilizar de manera adecuada el bastón o la andadera. Si la mayoría de las caídas ocurren en casa, será necesario hacer modificaciones para tener un ambiente más seguro

En la calle, evitar caminar en lugares poco iluminados, en banquetas con irregularidades o pavimento defectuoso, así como el piso mojado o resbaloso.

El IMSS propone para mantenerse en buen estado de salud, hacer ejercicio (dentro de las posibilidades del adulto mayor), revisarse la vista y el oído al menos cada año, llevar un control de enfermedades y medicamentos, utilizar lentes para mejorar la visión, así como bastón o andadera si es necesario.

Las caídas son frecuentemente ignoradas por los pacientes y la familia, sobre todo si no hay alguna lesión que les limite su funcionalidad. Es importante que si presenta 2 o más caídas en un año acuda al médico para una valoración integral.

Las caídas no siempre son accidentes, pueden ser manifestación de una enfermedad seria.

Las fracturas de cadera pueden cambiar tu vida, así que prevenirlas es nuestra responsabilidad.

 

Foto de archivo

Dr. Carlos P. Baquedano Villegas
Especialista en Medicina Familiar

Cancún, Quintana Roo, México. Agosto del 2017