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@LauraBeristain: Peña Nieto y Congreso de la Unión van por privatización del agua en todo el país

Playa del Carmen, Q. Roo a 22 de enero de 2018. La Diputada Independiente del Congreso de Quintan Roo, Laura Beristain, pidió a la población estar atenta a las acciones del Presidente Enrique Peña Nieto y de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, toda vez que pretenden, antes de diciembre del presente año, aprobar una nueva Ley General De Aguas que permitirá la privatización del vital líquido y su uso en el fracking.
Laura Beristain invita a la población a estar informada sobre el tema, ya que esta Ley traerá graves consecuencias al medioambiente, a la salud y a la economía familiar.
El fracking o fractura hidráulica es el método para extraer hidrocarburos de lutitas (también denominado shale), es decir, petróleo y gas natural atrapados en los poros de formaciones rocosas, y que requieren esta técnica de perforación, fracturando la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros.
Laura Beristain señaló que la fractura hidráulica tiene graves consecuencias socioambientales. El principal impacto es la disminución de disponibilidad del agua (la fractura de un pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua, lo que equivale al volumen de agua necesario para cubrir el consumo doméstico de entre 1.8 y 7.2 millones de personas en un año).
Además, se genera la contaminación de las fuentes de agua (se utilizan alrededor de 750 tipos diferentes de productos químicos en los fluidos de fracturación, entre ellos sustancias de gran toxicidad como el metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno; y el agua de desecho retorna no sólo con los químicos y la arena que originalmente se introdujeron, sino también metales pesados, hidrocarburos e incluso materiales radioactivos, como el radón, que se encuentran en el subsuelo. A la fecha, no existe tratamiento efectivo para la misma, dejando el agua inutilizable para otros usos y fuera del ciclo hidrológico.
El fracking genera severos daños a la salud: los expertos indican que al menos 25% de las sustancias utilizadas en las distintas mezclas de perforación pueden causar cáncer y mutaciones, 37% afectar al sistema endocrino, 40% provocar alergias y 50% dañar el sistema nervioso.
Tras la fallida “Ley Korenfeld” de 2015, Peña Nieto y la Cámara de Diputados retoman el tema de privatizar el agua en todo el país. Esta es una tendencia que se viene dando en los diferentes estados del país, ya sucedió en Quintana Roo en el 2014 por órdenes y actos de corrupción de Roberto Borge; y en la Ciudad de México en noviembre del año pasado la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Sustentabilidad Hídrica impulsada por Mancera que da pie a la privatización del agua.

“El derecho al agua está garantizado en el artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y el Estado es garante de esa disposición. Aun así, el Gobierno Federal presentó esta Ley General de Aguas con la finalidad de entregarle al sector privado la distribución del líquido, lo cual no significará un buen servicio y sí una previsible y desmedida alza en las tarifas, como ya lo vivimos en Cancún, Isla Mujeres y Playa del Carmen.
La propuesta de Peña Nieto va a contracorriente de lo que ocurre en el mundo, donde las principales ciudades europeas y sudamericanas han vuelto el servicio hidráulico a manos del sector público ante el fracaso de este modelo privatizador impulsado por el neoliberalismo, la voracidad de corporaciones transnacionales y de gobiernos corruptos”, expresó la diputada Laura Beristain.