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La libertad de expresión y sus límites, escribe Julio César Silva desde el Palco

 

La libertad de expresión no es un derecho absoluto ni ilimitado.

Sus límites están en el respeto de la honra y el reconocimiento de la dignidad de los demás, en evitar las injurias arbitrarias o abusivas sobre la vida privada de las personas y las familias, aún cuando éstas se dediquen a actividades públicas.
Hay quienes afirman que los gobernantes, personajes públicos y particulares que formen parte de un asunto de interés público deben aceptar un razonable margen de intrusión legítima en estos derechos al haberse expuesto voluntariamente a la exposición pública, pero se hace énfasis en un “RAZONABLE MARGEN”, pero
El uso de palabras injuriosas que por sí mismas no son indispensables para expresar una idea es también un dique, como igualmente lo son la ética y seriedad periodística.
Actuar más allá de dicho ámbito, es no actuar dentro de dicho derecho, sino fuera de él. El límite al derecho humano de la libertad de expresión está regulado por el respeto a otros derechos humanos.
Por todo ello es incomprensible que ninguna de las personas que ha sido insultada públicamente a través de las plataformas digitales le haya puesto un alto al polémico empresario Carlos Mimenza Novelo.
Facebook dio el primer paso el viernes pasado: eliminó una cuenta en la que Mimenza Novelo promueve la violencia, pero los afectados por los dichos del polémico empresario, ampliamente beneficiado de la corrupción que dice combatir, no se han atrevido a confrontarlo ni siquiera a través de sus abogados.
Hay una tibieza frente al incendio verbal que provoca Mimenza con cada video que publica en las redes sociales.
El gobernador Carlos Joaquín González ofreció desde campaña respetar la libertad de expresión y en los hechos lo ha cumplido.
Sin embargo, una cosa es promover el ejercicio de un valor fundamental en cualquier democracia y otra no meter las manos cuando un personaje como Mimenza insulta sin ninguna consecuencia.
Se sabe que varios de los aludidos en los videos de Mimenza analizan la posibilidad de denunciarlo penalmente por daño moral. Otros en privado han manifestado que harán todo los meterlo a la cárcel, pero hasta ahora nadie ha dado un paso en ese sentido.
¿Seguirán aguantando vara? ¿Por qué?

 

Platea
Hay quienes usan la libertad de expresión para extorsionar.
Correo: silvacetina@gmail.com
Twitter: @JulioCsarSilva | @PalcoQR